LA ESCRITURA: el arte de saber jugar con las palabras.

Estamos familiarizados con las palabras desde nuestra infancia y empezamos a tener conciencia del mundo cuando aprendemos a hablar. Desde pequeños, cada palabra que decimos se convierte en cada cosa que señalamos y, a medida que nuestra realidad se va haciendo más compleja, se nos va tornando más difícil separar el lenguaje de aquello que nos rodea.

Estamos tan ligados a la palabra que no nos damos cuenta del tesoro que poseemos desde siempre.

Para que un niño cante, componga o pinte al óleo, tiene que aprender a expresar su don artístico, pero todos hablamos y nos elaboramos historias que un día nos da por escribir, aunque quizás no las llegue a leer nadie. Me refiero a que, cual sea nuestro don y nivel intelectual, usamos la palabra como medio natural para expresarnos.

Es común que hayamos escrito alguna vez un diario personal o algún poema, sin tener mayor preparación al respecto. Con esto no quiero decir que la escritura sea simple y que no requiere estudio y dedicación, sino que, de una u otra forma, siempre la estamos ejerciendo de manera espontánea, como forma de expresión de nuestra realidad, y lo hacemos casi sin darnos cuenta.

El verdadero escritor desarma el lenguaje con el que vive en estrecha relación desde sus primeros años de vida y se da cuenta de las asociaciones entre las palabras y las distintas realidades.

La labor del escritor consiste en sacar las palabras de su contexto, pasearlas por diversos escenarios y usarlas para recrear un sinfin de mundos.

Quien escribe debe distinguir entre significado y significante; es decir, entre la palabra que designa el objeto y el concepto al que se refiere, porque es lo que le va a abrir todas las posibilidades a la hora de escribir.

Para entendernos, todos estamos tratando de representar, a través de la palabra, la realidad en la que vivimos y existen muchas maneras de hacerlo, incluso incomprensibles para quienes la ven desde fuera.

Es tarea del escritor desarrollar la habilidad de desglosar las palabras, sacarlas de contexto, verlas con inocencia y adueñarse de ellas, para que pueda olvidarse de los objetos a los que señalan y ponerles rostro, sonido, textura, color, belleza o fealdad, hacerlas caminar o bailar.

Si quieres ser escritor, deberás dominar el arte de jugar con las palabras ¿ya lo lograste? ¡Cuéntame en los comentarios tu experiencia!

Muchas gracias por llegar hasta acá y, si esta información te ha resultado útil, por favor deja un “me gusta” y compártela para que llegue a más personas interesadas en la escritura. ¡Te espero en la próxima publicación!

Publicado por Maria Florinda Loreto Yoris

Publicista de profesión, Comunicadora por vocación y Escritora independiente en ejercicio. Venezolana y comprometida, conmigo misma y con el país, a hacer lo que sea necesario para devolvernos a todos la confianza perdida y la certeza de que juntos podemos reactivar a Venezuela. Desde lo que cada uno es y desde donde estamos todos.

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