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ESTILO DE ESCRITURA: estilos que delatan al aprendiz de escritor.

Cuando escribes, el estilo natural de tus textos depende de tu vocabulario y tu nivel lingüistico.

Existen cuatro estilos a los que tendemos cuando empezamos a escribir. Si quieres profundizar en este tema puedes consultar el libro La práctica del relato. Manual de estilo para narradores, de Angel Zapata.

Estilo formal: este es el estilo de los textos administrativos, manuales, actas empresariales y libros de texto. Es muy aburrido y tú, como escritor, debes ser consciente de cuándo lo estás usando y evaluar si es pertinente en cada momento. En este tipo de texto la redacción puede ser clara y las ideas y los hechos pueden estar expresados con nitidez, pero puede fallar el tono. El lector sabe lo que ocurre pero no lo siente ni puede imaginarlo porque los hechos están narrados del modo distante característico del tono formal.

Estilo enfático: en este estilo hay una cercanía excesiva entre el escritor y sus lectores. Cuando eres enfático, más que contar las cosas es como si se las estuvieras gritando al lector. Aunque en ciertos momentos puede resultar útil, usar este estilo como rutina expresiva obstaculiza el aprendizaje. Por muy bien escrito que esté el texto, si una característica lo invade todo de manera explícita y excesiva, el énfasis saturará al lector y lo que cuentas se le hará inverosímil.

Estilo retórico/poético: esta tendencia suele darse más cuando se escribe algo supuestamente literario. El lirismo empalaga fácilmente y los textos se vuelven ilegibles con el exceso de retórica.

Estilo asertivo: este estilo obstaculiza la naturalidad porque se apoya contínuamente en la afirmación y en la vida cotidiana nosotros no acostumbramos hablar así, usamos distintos matices. El estilo asertivo es adecuado para un informe técnico, para noticias de la prensa o cualquier texto en donde lo importante sea la información, pero no para la narrativa porque carece de subjetividad y emociones. El narrador afirma los hechos sin vacilación y sin matices. En este estilo no hay inseguridad, ni rabia, ni melancolía, la narración es impersonal y casi mecánica. El narrador no le transmite al lector que le está contando algo.

Ahora que te he presentado estos cuatro estilos, cuéntame en los comentarios tu experiencia personal ¿reconoces el tuyo en alguno de ellos? ¿qué opinas de este tema?

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LA IMPORTANCIA DE LA CLARIDAD EN UN TEXTO

La claridad en tus escritos dependerá de tu habilidad para ser conciso en lo que quieres transmitir; es decir, dependerá de tu esmero en utilizar el menos número de palabras para expresar una idea con la mayor exactitud posible. Esto implica densidad, no brevedad. Un texto que carezca de concisión será vago, impreciso y mostrará un exceso de palabras y de retórica.

Para lograr claridad en un texto, te resultará útil imaginarte que tienes al lector delante de tí e intentar acoplar el lenguaje no verbal al discurso mediante las palabras, el tono y el contenido. Para esto debes tener presente que el lenguaje escrito debe aproximarse lo más posible al lenguaje oral, mucho más de lo que creemos.

La simplicidad también te ayudará a aportarle claridad a tu texto. Parece fácil de lograr, pero en realidad puede ser una tarea difícil, tomando en cuenta que hemos sido entrenados desde siempre para hacer las cosas más complicadas de lo que en realidad son.

Cuando eres especialista en un área y, además, sabes transmitir ese conocimiento de manera escrita, tus contenidos serán mucho más asimilables para cualquier lector. La falta de aptitud de muchas personas que escriben, aún siendo grandes conocedores de su materia, ha repercutido negativamente en quienes desean escribir bien porque todos hemos heredado, de uno u otro modo, la falsa creencia de que mientras más retorcido es un texto, más profundo es y mejor escrito está.

Principales características de un texto que resulta claro para un lector:

  1. Totalidad: cada palabra, cada frase, cada párrafo del texto está en función del resto. Cada expresión que incluyas o deseches toma en cuenta las anteriores y no se pueden extender de forma aislada porque es la conexión entre ellas la que aporta significado al texto.
  2. Comprensibilidad: el discurso va dirigido a un lector y forma parte de un acto de comunicación. Al redactar, estás plasmando por escrito aquello en lo que quieres hacerte entender. Sea del tipo que sea tu escrito, debes mantener en tu mente que lo que estás escribiendo tiene un destinatario.
  3. Lenguaje escrito: para que tu texto resulte claro debes saber utilizar las estrategias que la escritura ofrece. Cuanto más tiempo dediques a ordenar un texto, más éxito tendrá cuando sea leído. Tu escrito debe salir bien pulido.
  4. Continuidad: el texto exige avance y debe avanzar desde la primera línea hasta la última. Debes motivar al lector y guiarlo a lo largo de los párrafos para que en todo momento tenga idea clara de lo que ha leído hasta allí y, al mismo tiempo, se mantenga interesado en continuar.

Ahora, cuéntame en los comentarios tu experiencia ¿ya dominas en tus textos las cuatro características que aportan claridad a un texto? ¿has encontrado algún obstáculo en este sentido? ¿detectas cuando a tus escritos les falta claridad?

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LA ESCRITURA: el arte de saber jugar con las palabras.

Estamos familiarizados con las palabras desde nuestra infancia y empezamos a tener conciencia del mundo cuando aprendemos a hablar. Desde pequeños, cada palabra que decimos se convierte en cada cosa que señalamos y, a medida que nuestra realidad se va haciendo más compleja, se nos va tornando más difícil separar el lenguaje de aquello que nos rodea.

Estamos tan ligados a la palabra que no nos damos cuenta del tesoro que poseemos desde siempre.

Para que un niño cante, componga o pinte al óleo, tiene que aprender a expresar su don artístico, pero todos hablamos y nos elaboramos historias que un día nos da por escribir, aunque quizás no las llegue a leer nadie. Me refiero a que, cual sea nuestro don y nivel intelectual, usamos la palabra como medio natural para expresarnos.

Es común que hayamos escrito alguna vez un diario personal o algún poema, sin tener mayor preparación al respecto. Con esto no quiero decir que la escritura sea simple y que no requiere estudio y dedicación, sino que, de una u otra forma, siempre la estamos ejerciendo de manera espontánea, como forma de expresión de nuestra realidad, y lo hacemos casi sin darnos cuenta.

El verdadero escritor desarma el lenguaje con el que vive en estrecha relación desde sus primeros años de vida y se da cuenta de las asociaciones entre las palabras y las distintas realidades.

La labor del escritor consiste en sacar las palabras de su contexto, pasearlas por diversos escenarios y usarlas para recrear un sinfin de mundos.

Quien escribe debe distinguir entre significado y significante; es decir, entre la palabra que designa el objeto y el concepto al que se refiere, porque es lo que le va a abrir todas las posibilidades a la hora de escribir.

Para entendernos, todos estamos tratando de representar, a través de la palabra, la realidad en la que vivimos y existen muchas maneras de hacerlo, incluso incomprensibles para quienes la ven desde fuera.

Es tarea del escritor desarrollar la habilidad de desglosar las palabras, sacarlas de contexto, verlas con inocencia y adueñarse de ellas, para que pueda olvidarse de los objetos a los que señalan y ponerles rostro, sonido, textura, color, belleza o fealdad, hacerlas caminar o bailar.

Si quieres ser escritor, deberás dominar el arte de jugar con las palabras ¿ya lo lograste? ¡Cuéntame en los comentarios tu experiencia!

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HERRAMIENTAS INDISPENSABLES PARA EL APRENDIZ DE ESCRITOR

En caso de que no hayas tenido hasta ahora la posibilidad de acercarte formalmente a la creación literaria, especialmente por motivos económicos, hoy en día puedes acceder a cursos introductorios vía online, de manera gratuita, que te pueden servir para comenzar a familiarizarte con la escritura.

Cuando te preparas de manera autodidacta tienes la responsabilidad de indagar y documentarte, a través de diversas fuentes. El camino es largo pero muy gratificante porque te mantiene aprendiendo todo el tiempo y eso te permite estar al día, con información vigente.

Si estás empezando a prepararte como escritor y careces de recursos económicos, de todos modos puedes participar en diversos talleres literarios realizando sus propuestas de trabajo. Si lo haces siguiendo el debido orden, podrás ver en poco tiempo, y de manera paulatina, una notable evolución de tu escritura.

En todo caso, una vez pruebes participar en talleres de iniciación, si definitivamente consideras que te quieres desarrollar como escritor, te recomiendo expresamente que te inscribas en cursos que cuenten con respaldo y reconocimiento, donde puedas trabajar en grupo, con material de calidad y profesores que te vayan guiando en cada etapa de aprendizaje.

¿Sobre qué debes aprender si te estás iniciando en la escritura?

Hay una serie de herramientas que son imprescindibles a la hora de desempeñarte en el oficio de la escritura. Dependiendo de la fase creativa en la que te encuentres, escogerás una u otra según sea lo que necesitas transmitir. Siempre debes tenerlas a mano porque funcionarán como herramientas auxiliares, en caso de que en algún momento se te presente un bloqueo creativo. Si te atascas en algún punto, revisa, limpia, cambia y vuelve a empezar.

¿Cuáles son estas herramientas indispensables para el escritor?

  1. Herramientas técnicas:
  • Recursos narrativos: el punto de vista del narrador, el personaje, el diálogo, etc. Como escritor, es fundamental que los manejes con soltura porque son los elementos que te permitirán dar forma a tus historias. No son para aplicar durante el proceso creativo sino para recurrir a ellas en el proceso de revisión. Pensar en las herramientas narrativas mientras escribes sólo interferirá con la libre asociación de ideas y el ritmo fluido, pero dominar estas técnicas te permitirá, durante la revisión del texto, decidir si las que has usado son las más adecuadas.
  • Recursos estilísticos: son la empatía, el tono, la naturalidad, etc. Todos debes usarlos al momento de la corrección.

2. Herramientas temáticas: básicamente se refieren al mundo exterior y al mundo interior. Es necesario que diariamente observes tu entorno, pero esa observación debe ser selectiva y tienes que escoger sólo lo que sirva a tu narración. Sin embargo, esta observación no es para plasmarla tal cual, debes tratarla con mentalidad artística; es decir, recrearla, revivirla y transformarla en algo nuevo y lleno de significado.

3. Herramientas físicas:

  • Un espacio tranquilo para escribir, sin interrupciones.
  • Diccionarios: ideológico, de sinónimos y antónimos, diccionario de uso y el de la RAE.
  • Material de consulta: la documentación para un relato o novela sale de cualquier parte, de papeles, recortes, diarios, libretas, etc.
  • Internet.

Muchos escritores aficionados sostienen que para escribir sólo hace falta lápiz y papel pero la realidad es que, si deseas producir buenos textos, para cumplir tu proceso creativo necesitas hacer uso de herramientas que apoyen tu talento, tu imaginación y tus conocimientos. La escritura exige estudio, práctica y dedicación, tanto para alcanzar la excelencia, como para expresar respeto por el oficio y por el lector.

Ahora, cuéntame en los comentarios cómo cumples tu proceso creativo y si haces uso de las herramientas que aquí te he mencionado ¿te funcionan o has encontrado algún obstáculo para sacar provecho de ellas?

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7 CONSEJOS PRÁCTICOS SOBRE REDACCIÓN

Al redactar cualquier trabajo, debes tener en cuenta distintos aspectos:

  1. Los relacionados con la expresión: la claridad, el orden, la sencillez, la precisión y la originalidad a la hora de exponer las ideas.
  2. Los aspectos que se corresponden con la estructura externa.

Cuando expones contenidos desde un punto de vista subjetivo, tienes que echar mano de la persuasión porque es precisamente ese carácter subjetivo el que permite hacer valoraciones personales.

Al tratarse de un texto en el que has depositado parte de tu experiencia y en el que haces alarde de tu conocimiento sobre un tema, al momento de redactarlo debes cuidar al máximo la expresión lingüistica. Además, es muy importante la claridad para que puedan apreciarse tus argumentos.

A continuación te enumero 7 consejos prácticos que te serán útiles al momento de redactar:

  1. Acomoda las ideas a los párrafos. Aunque estén formados por una o varias oraciones, en conjunto, deben expresar una sola información.
  2. Utiliza adecuadamente los conectores:
  • Para sumar ideas: Además, asimismo, también, al mismo tiempo, en igual forma (…)
  • Para introducir ideas que se oponen: Sin embargo, en otro orden de ideas, no obstante, de otro modo, por lo contrario.
  • Para introducir otro tema: En relación con, en lo tocante, respecto a, sobre (…)
  • Para expresar opiniones: En mi (nuestra) opinión, a mi (nuestra) manera de ver, considero (amos), al respecto opino (amos), etc.
  • Para señalar consecuencias: en consecuencia, por tanto, por consiguiente, en tal sentido, como resultado, en efecto (…)

3. Evita las explicaciones innecesarias porque dificultan la captación de la idea central y solo abultan el texto.

4. Recurre a sinónimos, evita la repetición y la redundancia.

5. Huye de frases hechas.

6. Admite los límites de tu trabajo y apóyate en otros estudios para enriquecerlo.

7. Permite que un tercero lea tu trabajo antes de cerrarlo por completo. Esto te ayudará a evitar incoherencias.

Ahora, cuéntame en los comentarios si se te facilita la redacción o si, por el contrario, se te dificulta la tarea de redactar ¿cuál ha sido tu mayor obstáculo? ¡Tu testimonio es importante!

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LA DESCRIPCIÓN EN LA NARRACIÓN

Cuando describes explicas las características o cualidades de un objeto, un animal, una planta, un lugar, un ambiente, una persona, un sentimiento, una sensación de un paisaje o una escena.

La descripción carece de acción y brinda una visión estática de la realidad. Recurre a los sentidos para transmitir las impresiones y las sensaciones percibidas. A través de la descripción reflejas los colores, las formas, los tamaños, los ruidos, los movimientos y las emociones.

Mediante la descripción explicas las partes de que consta un objeto, las cualidades que lo componen, las funciones que desempeñan y lo pones en relación con el espacio y el tiempo con otros objetos. Del conjunto de datos y de características que conoces de los objetos, utilizas las que mejor reflejan lo que deseas describir.

En la tarea de la descripción es imprescindible que selecciones y ordenes los datos y características en relación con la visión que deseas transmitir. Para esto puedes recurrir a distintas técnicas que van de lo general a lo particular, y viceversa; de la forma al contenido, y a la inversa; y de lo próximo a lo alejado en el tiempo y en el espacio, y al contrario.

Puedes iniciar una descripción con la explicación de las sensaciones externas o de una emoción concreta. En cualquier caso, debes usar figuras literarias como: la comparación o símil, la metáfora, la imagen, la sinestesia, el adjetivo explicativo y la enumeración.

Es conveniente que sepas distinguir entre la descripción técnica, que debe ser completa, clara y concisa, y la literaria, que precisa crear la ilusión de una realidad vivida porque en ella se reflejan las impresiones y sentimientos del escritor.

La descripción actúa como soporte de la narración y requiere de:

  1. Observación detallada y minuciosa de la realidad. Aquí intervienen todos los sentidos y debes responder preguntas como: ¿qué voy a describir?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿qué rasgos lo componen?, ¿qué me llama la atención?, ¿qué debo destacar?, ¿para qué sirve? y ¿qué espero?
  2. Selección y ordenación de los datos, elementos y rasgos que se ajustan al tema.
  3. Integración de los elementos observados en torno al tema.
  4. Redacción coherente y unitaria. Este es el momento en el que haces la descripción ajustando la expresión lingüistica y literaria.

Ahora, cuéntame en los comentarios cómo usas la descripción en tus textos, si se te da con facilidad o si, al contrario, encuentras alguna dificultad al momento de describir.

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¿Qué debes considerar al comenzar a narrar tu historia?

Una vez inicias tu narración, lo más importante es que presentes los hechos con aire de misterio para que despiertes el interés. Desde el principio, tienes que articular la trama a través de las escenas y con la intriga ir llevando al lector al desenlace de la historia.

¿Qué debes considerar al iniciar tu narración?

  1. Los hechos que cuentas deben estar al servicio de la historia. Debe haber coherencia y unidad.
  2. Tu narración no necesariamente tiene que presentar una construcción fija, pero sí tienes que desarrollar la acción de manera constante.
  3. Debes diferenciar las acciones principales de las secundarias.
  4. Tienes que incorporar descripciones a los hechos narrados y diálogo a los personajes.
  5. Es importante que mantengas la atención y un aire de suspense sobre la intriga que estás desarrollando.
  6. Debes determinar un estilo variado, fluido y ameno, adecuando la expresión al relato.
  7. Usa el presente narrativo histórico, el pretérito perfecto simple y el imperfecto de indicativo.
  8. Evita las fórmulas estereotipadas y las redundancias.
  9. Esmérate en un buen comienzo.
  10. Lo más importante no son los hechos secundarios sino la trama central.
  11. Preocúpate por transmitir sensación de veracidad.
  12. Organiza la acción de modo progresivo, manteniendo el interés y el suspense.
  13. El conflicto puede ser externo (entre dos o más personas) o interno (estados de conciencia o el mundo interno del personaje).
  14. Recuerda que el componente central de interés forma el conflicto y éste es el elemento que incita a la acción.

Ahora que has leido estas consideraciones a tomar en cuenta al iniciar la narración, cuéntame tu experiencia personal y dime si agregarías alguna consideración más a esta lista ¿has logrado cubrir todos estos aspectos en tus historias? ¡Tu testimonio importa!

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LA NARRACIÓN: cómo se desarrolla la acción.

En la narración, lo que importa es la acción que se mueve y se desarrolla en el espacio a través del tiempo. Cuando narras, vas concatenando las escenas unas con otras hasta que llegas al desenlace, sin importar el orden en que presentes los hechos.

El desarrollo de la acción puede presentarse de varias formas:

  1. Lineal: tiene principio, nudo y desenlace. La secuencia es lógica porque sigue un orden cronológico. Todo ocurre de manera progresiva y sigue una estructura fija:
  • Principio: es la parte donde presentas los hechos, los personajes y el ambiente. Las formas verbales son presente o imperfecto.
  • Nudo: comprende la sucesión de hechos relatados de manera fluida y amena. Aquí intervienen las emociones, tensiones, devaneos y sentimientos, por esta razón se usa el presente histórico y el pretérito indefinido del verbo.
  • Desenlace: es la parte que responde a la solución de la situación que planteas y es donde finaliza la tensión, el misterio o suspense.

2. Comienzo por el desenlace: en este caso, cuentas antes las causas que los efectos, los resultados antes que los sucesos que los desencadenaron.

3. Inicio en el medio de la historia.

4. Por cualquier parte de la narración, según la composición libre o artística.

En el caso del relato, la narración pura no importa porque los propios personajes, las descripciones de los ambientes, los diálogos y otros recursos ayudan a mantener la emoción y el interés. esto quiere decir que el lector debe emocionarse ante los sentimientos y las impresiones que tú, como narrador, le transmites.

Ahora, me gustaría que me contaras en los comentarios tu experiencia personal ¿has escrito relatos? ¿qué tipo de inicio te gusta más? ¿has encontrado alguna dificultad al desarrollar la acción?

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EL PAPEL DEL NARRADOR

El narrador es quien relata la historia. Recurre a la expresión narrativa, a la descriptiva y al diálogo para tejer la trama y la acción. Presenta a los personajes, que son los responsables de las acciones, y los sitúa en un lugar concreto y en un tiempo determinado.

Personas gramaticales:

3° persona: cuenta los hechos.

  1. Narración objetiva: el narrador cuenta desde fuera.
  2. Narración omnisciente: el narrador conoce lo que piensan los personajes.
  3. Narración testimonial: el narrador testigo cuenta lo que ve.
  4. Enfoque múltiple: da sensación de objetividad como en el cine.
  5. Narración colectiva: los demás personajes describen al protagonista.

2° persona: se dirige al lector o a sí mismo.

1° persona:

  1. Narración autobiográfica: el narrador es el mismo autor.
  2. Narración no autobiográfica: el narrador es uno de los personajes.

Aunque es frecuente que el narrador se identifique con el autor, podemos decir entonces que existen varias perspectivas desde las cuales puede contar la historia:

  1. Narración en 3° persona: el narrador cuenta los hechos sucedidos a los personajes, sin participar en la historia.
  • Perspectiva subjetiva: da a conocer las acciones, los sucesos externos y los sentimientos de los personajes.
  • Perspectiva objetiva: los personajes se dan a conocer a través del diálogo. El narrador cuenta solo lo que los demás saben de cada uno de ellos.
  • Narrador testigo: cuenta la historia a través de un personaje que, en 3° persona, narra todo lo que ve.
  • Técnica del perspectivismo o enfoque narrativo múltiple: el narrador cuenta la historia desde distintos puntos de vista.

2) Narración en 2° persona: va dirigida al lector.

3) Narración en 1° persona: el narrador se identifica con el personaje que cuenta la historia (autobiográfica), sea verdad o no, o uno de los personajes asume el rol de narrador para hacer verosímil lo que cuenta.

Ahora, cuéntame en los comentarios qué tipo de narrador prefieres usar y si hay alguno que te cuesta más emplear ¡tu testimonio importa!

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15 CONSEJOS EFECTIVOS PARA CREAR EL HÁBITO DE LA ESCRITURA.

La definición más común de hábito se refiere a la costumbre o rutina que se adquiere a partir de repetir conductas similares. En términos de escritura, son las técnicas que te ayudarán a escribir de manera efectiva. Cada quien desarrolla sus propios hábitos y tú también debes adquirir los tuyos para que puedas sacar provecho de tus jornadas de escritura.

A continuación te presento una lista de 15 consejos efectivos que te ayudarán a desarrollar tus propios hábitos:

  1. Empieza poco a poco: comienza por escribir 10 minutos cada día y, paulatinamente, ve aumentando tus lapsos. Lo más importante es que te acostumbres a escribir diariamente.
  2. Escribe con amigos y forma parte de una comunidad, puedes buscar un club de escritura en internet.
  3. Ten clara tu motivación ¿por qué escribes? ¿escribes para divertirte? ¿por qué tienes como objetivo escribir un libro y publicarlo? ¿por qué quieres ser escritor? ¿por qué esperas reconocimiento?
  4. Ten siempre listo el lugar y el material de trabajo.
  5. Ten un lugar para escribir: cada quien tiene su manera de inspirarse. Hay quienes prefieren escribir en una cafetería, mientras otras necesitan un ambiente tranquilo.
  6. Encuentra el momento adecuado: prueba distintos lugares y horarios para saber cuál se ajusta mejor a tí.
  7. Crea un ritual de escritura: un café o infusión antes de empezar a escribir, enciende velas, incienso, haz lo que quieras. Se trata de crear un hábito que entrene a tu mente para sentarte a escribir.
  8. Evita cualquier tentación de procrastinar.
  9. Evita interrupciones innecesarias.
  10. Pásala bien, escribir debe ser una actividad placentera.
  11. No te desanimes. Comúnmente, la carrera de escritor despega después de 3 años de arduo trabajo . Escribe y no desistas.
  12. Planifica diariamente tu siguiente sesión de escritura.
  13. Pon recordatorios y alarmas.
  14. Trata la escritura como un privilegio: es tu oportunidad de ser libre y disfrutar con lo que escribes.
  15. No falles dos veces seguidas: tu prioridad es escribir. Si dejas de hacerlo un día, reanuda inmediatamente para no afectar tu récord.

Ahora, cuéntame en los comentarios si ya tienes una rutina personal de escritura y, si no la tienes, cuál es tu mayor dificultad para establecerla.

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EL PROCESO DE LA ESCRITURA: técnicas para organizar las ideas de un texto.

Una vez que ya has reunido la información necesaria para desarrollar el tema sobre el cual quieres escribir, es normal que te preguntes ¿cómo paso de la idea a la palabra escrita? La respuesta es: tienes que definir el tipo de texto o el modelo que vas a elegir para canalizar tus ideas.

Una carta no tiene la misma estructura que un trabajo académico, ni una novela se escribe de la misma manera que un cuento. Al escoger el texto que vas a escribir, tienes que usar el marco que lo caracteriza.

Cuando identificas el modelo y el marco de tu escrito, tienes que fijar la idea central del tema. A partir de esta idea configurarás las demás, siguiendo un orden claro y preciso. Antes de redactar tu texto, tienes que seguir unas pautas que te faciliten la planificación y la aplicación de técnicas de estructura organizativa: resumen, esquema o guión, mapa conceptual y cuadro sinóptico.

Resumen: es una técnica muy común en la lectura y la escritura. Como técnica de comprensión lectora te sirve para expresar de manera abreviada el contenido de un texto amplio y como técnica de escritura te permite anticipa,r en pocas frases, el tema que vas a desarrollar.

Esquema o guión: es la técnica apropiada para comentar y planificar un texto. Haciendo un esquema estructuras el tema distribuyendo las ideas en enunciados numerados para que las desarrolles una a una. Es útil tanto para medir la comprensión de un texto, como para presentar el boceto del tema que vas a desarrollar.

Mapa conceptual: es una técnica que en lectura sirve para sistematizar las ideas de una obra y en la escritura permite asociar las ideas previas a la redacción.

Cuadro sinóptico: es una técnica que sirve para esbozar o simplificar las partes principales de un tema.

Sea cual sea la técnica que emplees, puedes reorganizar cada grupo de ideas en subgrupos y también crear listas ordenadas por categorías o por niveles. Sin embargo, hay ciertas diferencias en la forma de presentar las ideas. Por ejemplo: en el mapa conceptual, las ideas principales aparecen en el centro y las secundarias, los ejemplos y las experiencias personales, en los márgenes. En el esquema, las ideas se sitúan siguiendo un orden jerárquico.

En todo caso, debes establecer claramente cuál será el orden que vas a seguir para estructurar y relacionar las ideas que redactarás. Te servirá usar números, distintos tipos de letras y símbolos. Lo más importante es que dispongas con claridad las ideas secundarias, en torno a la principal.

Ahora, cuéntame en los comentarios qué técnicas usas para organizar tus textos y, en caso de que no acostumbres utilizarlas, ¿cuál es tu mayor dificultad a la hora de estructurar tus ideas?

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EL PROCESO DE LA ESCRITURA: cómo buscar información y generar ideas.

Cuando eliges un tema sobre el cual deseas escribir, tu principal fuente de información son tus propias experiencias y las vivencias que has acumulado. Si tu contenido está centrado en un tema ajeno a tu experiencia personal, necesitarás documentarte consultando diversas fuentes de información, partiendo de los conocimientos básicos que ya tengas.

Antes de empezar, debes pensar sobre lo que vas a escribir y, además, tienes que establecer cuál es la importancia del tema, la finalidad del texto, su extensión y el posible efecto que producirá en tu lector objetivo. Todos estos factores condicionarán el estilo, el tono y el tipo de texto.

Una vez que has previsto los factores señalados anteriormente, será el momento para que recurras a textos ya elaborados para que los utilices como modelos de referencia sin que condicionen tu propósito. Así sabrás de qué manera presentar la información.

A continuación te enumero 3 maneras de llevar a cabo la fase de investigación para generar ideas, recurriendo a diversas fuentes de información:

  1. Inicia tu redacción a partir de tu propia experiencia y busca en tus propios recuerdos.
  2. Redacta el tema a partir de: asociación de situaciones, de una lluvia de ideas, de establecer semejanzas o analogías, de razones y causas que expliquen hechos, situaciones u opiniones, por procedimiento inductivo (datos, casos, efectos o consecuencias), por procedimiento deductivo (causa-consecuencia), por deducción de experiencias previas (por antecedentes), sucesión de ideas, generalización, ejemplificación, tipologías, experiencias de personalidades reconocidas, formulación de preguntas (¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿para qué?) o el procedimiento de la escritura automática, la cual es útil pero requiere una revisión esmerada y es más común entre periodistas y escritores profesionales.
  3. Usa información externa a tí considerando las siguientes instrucciones:
  • Señala con claridad la fuente de información.
  • Recoge los datos e informaciones distintas en fichas separadas.
  • Señala claramente el autor, obra, editorial, año, lugar y páginas leídas.
  • Especifica en las fichas lo que es resumen, comentario y frases literales.
  • Deja abiertas las fichas para que puedas seguir anotando.
  • Lee textos de carácter general.
  • Recurre a documentales.
  • Anota en fichas las ideas esenciales tratadas.
  • Establece los objetivos de la investigación.
  • Delimita el tema con un título.
  • Redacta y estructura el contenido hasta darle sentido y coherencia.

Ahora, cuéntame en los comentarios qué procedimiento utilizas para buscar información y generar ideas ¿agregarías alguna sugerencia a esta lista de instrucciones que he compartido contigo?

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EL PROCESO DE LA ESCRITURA: planificación y documentación previa.

Hablamos por la necesidad que tenemos de comunicarnos. Lo que nos obliga a escribir son razones académicas, laborales, profesionales, sociales, culturales o creativas. En este último caso, cuando escribimos por motivos literarios, podemos escoger el tema por interés personal.

Al momento de escribir, debes saber qué quieres decir, a quién te diriges y cómo lo vas a expresar. De acuerdo al tema que plantees, el tiempo del que dispongas y la finalidad que persigues con tu texto, necesitarás un tipo de documentación u otro.

En el proceso de la escritura, es recomendable realizar un trabajo de planificación antes de empezar a escribir pero, aún antes de establecer el plan, necesitas partir de una lista de ideas que te ayudará a fijar el tema de manera precisa.

¿Qué pasa si encuentras que tus conocimientos y experiencias no bastan para elaborar tu lista de ideas? Pues requerirás acudir a fuentes bibliográficas como prensa, revistas, trabajos especializados e internet. También te será útil que te dejes guiar por la escritura automática para alimentar tus ideas seleccionando y combinando palabras, expresando frases y componiendo párrafos completos hasta que armes el texto. Este proceso no requiere una estructura previa pero te permite recomponer tu escrito, a partir de lo que ya hayas realizado, eliminando repeticiones, ordenando los elementos y mejorando las expresiones.

Cuando ya tengas delimitado de algún modo el tema, podrás proponer un título, aunque no sea el definitivo. Esto será importante para que desarrolles el tema, porque eso te permitirá seleccionar la documentación que requerirás y te ayudará a determinar la extensión, el tono, el género y el estilo. Así, podrás anticipar el resultado del texto, el cual deberá estar caracterizado por el orden, la naturalidad y la claridad para que tus lectores puedan interpretarlo con facilidad.

Ahora, cuéntame en los comentarios si para escribir recurres a la planificación previa o lo haces dejándote llevar por el flujo espontáneo de lo que llega a tu mente. ¿Te bastan tus propios conocimientos y experiencias? ¿o por el contrario acostumbras documentarte?

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EL PROCESO DE LA ESCRITURA: ¿Qué debes hacer antes de empezar a escribir?

A diferencia de la expresión oral, que es presencial y se puede corregir de inmediato, la comunicación por escrito requiere ser más rigurosa, precisa y clara.

En el momento que decides escribir un texto, primero necesitas plantearte una serie de preguntas:

  1. ¿Sobre qué vas a escribir?
  2. ¿Qué conoces sobre ese tema y qué más debes saber sobre él?
  3. ¿Qué deseas decir?
  4. ¿Cuál es la finalidad y la intención de tu texto?
  5. ¿Qué orden quieres seguir?
  6. ¿Cómo piensas expresarlo?
  7. ¿A quién te diriges?

Responder las preguntas anteriores te permitirá decidir qué recursos necesitas. Para convencer a tus lectores de alguna idea, tienes que construir un texto con argumentos que la apoyen y la justifiquen. En caso de que quieras contar alguna experiencia, debes procurar reflejar de forma precisa y amena todas las sensaciones involucradas. Para esto deberás usar, según sea el caso, las modalidades discursivas conocidas: narrativa, descriptiva, argumentativa, dialógica, epistolar y conversacional.

A continuación te enumero 9 sugerencias para que las apliques cuando andes en búsqueda de nuevas ideas, te serán muy útiles antes de empezar a escribir:

  1. Inspírate en tu día a día, en tus propias experiencias.
  2. Préstale atención a las conversaciones ajenas que se dan espontáneamente alrededor tuyo, alguna frase suelta puede estimular tu imaginación.
  3. Habla con la gente, cualquier anécdota te puede servir para que comiences una historia.
  4. Lee concretamente poesía, suele expandir los sentidos.
  5. Escucha música en otros idiomas.
  6. Revisa las noticias, la realidad muchas veces supera a la fantasía y hay infinidad de historias reales que merecen ser contadas.
  7. Pasea y duerme.
  8. Imagina todo tal cual es pero colócale una excepción y pregúntate ¿qué pasaría si…?
  9. Haz juegos de palabras, junta dos que no tengan nada que ver y crea una historia a partir de ellas.

Ahora, cuéntame en los comentarios cuál es tu manera personal de generar nuevas ideas ¿has aplicado alguna de estas sugerencias? ¿agregarías alguna más a la lista que te enumeré anteriormente?

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EL PROCESO DE ESCRITURA: las 3 fases en común con la lectura.

Hay tantos textos como maneras de escribir. Cuando has crecido familiarizado con los libros y con la lectura desarrollas una particular sensibilidad por la escritura y, a lo largo de las distintas etapas de tu vida, vas experimentándola de diversas maneras. En la infancia aprendes a deletrear, a leer, a hacer garabatos y a unir letras para escribir. En la adolescencia escribes poemas, canciones, cuentos y relatos. En tu época de universitario aprendes a demostrar tus conocimientos a través de reseñas, trabajos y exámenes, y en tu etapa profesional te acostumbras a usar otros modelos de escritos como cartas, informes, artículos, proyectos, etc. En todos estos casos te servirás de técnicas, recursos, métodos y procedimientos de redacción y composición convencionales.

En el proceso de la escritura, representas el mundo y las ideas por medio de las palabras para integrar en el lenguaje la realidad visible e imaginaria. Combinas las palabras para construir frases, relacionas frases para formar párrafos y dispones de manera armónica los párrafos para darle forma al texto.

Para cumplir el proceso de escritura con éxito, deberás hacer uso de las destrezas básicas que se corresponden con las de la lectura:

  1. La fase de prelectura, cuya finalidad es adquirir una visión general del tema, equivale a la fase de preescritura en la cual se hace el acopio de información y la planificación de ideas.
  2. La fase de lectura, cuya finalidad es obtener una comprensión total del texto, equivale a la fase de escritura o redacción donde se hace la construcción lingüistica del texto: registro, género y estilo.
  3. La fase de relectura, cuya finalidad es la interpretación y crítica del texto, equivale a la fase de reescritura donde se hace la revisión y corrección del texto.

Ahora, cuéntame en los comentarios la manera como cumples tu proceso de escritura ¿acostumbras cumplir estas 3 fases en común con la lectura? en caso de que no ¿cuál es tu mayor dificultad? Me encantará conocer tu experiencia e intercambiar impresiones.

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EL PROCESO DE LA ESCRITURA: 6 sugerencias efectivas para potenciar tu creatividad.

Durante todo el proceso de la escritura debes mantenerte alerta y con todos tus sentidos activados para dar cabida a todo lo que pueda resultar interesante. Cualquier aspecto que puedas captar observando la realidad contribuye a conocerte mejor y a proyectarte hacia tu lector potencial. Cuando te dispongas a describir, será imprescindible que recurras a la evocación de los colores, las asociaciones simbólicas y la gama de matices para que movilices las sensaciones y las emociones. Si pretendes desarrollarte como escritor, es mejor que te acostumbres a no dejar nada al azar.

Ajustándose a la idea de que la expresión lingüistica debe ser lo más libre posible, hay escritores que dejan que su pensamiento fluya sin control, aceptan las rupturas sintácticas, admiten las asociaciones libres, recurren a la incoherencia y a la falta de sentido. Esto, la escritura automática, les permite encontrar nuevas formas de expresión para ofrecer su visión sobre la realidad.

Siempre tienes la posibilidad de avivar tu pensamiento y desarrollar tu habilidad expresiva dándoles distintos sentidos a las palabras. Incorporar imágenes, comparaciones, asociaciones y otros recursos también enriquecerá tu capacidad creativa y comunicativa.

A continuación te enumero 6 sugerencias para potenciar tu creatividad a la hora de escribir:

  1. Elige un tema y escribe lo que te venga a la mente, después de relacionarlo con lo que ya sabes sobre eso.
  2. Anota lo que se te ocurra, sin poner obstáculos de género, estilo ni forma de expresión.
  3. Presenta todos los enfoques que consideres apropiados.
  4. Una vez que hayas terminado un fragmento lo suficientemente extenso, ordena por escrito las ideas y el sentido de las mismas.
  5. Procura unificar los tiempos verbales, el enfoque, el tono y el lenguaje que hayas elegido.
  6. Asocia los personajes a la situación y al ambiente, ubicándolos en el tiempo y espacio adecuados.

Ahora, cuéntame en los comentarios cuáles son los recursos personales que utilizas para trabajar tu creatividad ¿agregarías alguna sugerencia a esta lista que te he enumerado? Y si no acostumbras hacerlo ¿cuál es la mayor dificultad que encuentras en el proceso de escritura creativa?

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ESCRITURA CREATIVA: 7 pautas a seguir antes de empezar a escribir.

Se puede decir que tu vida es una narración contínua y cuando escribes siempre cuentas algo. La narración se identifica con hechos, acción, personajes, situación espacial y temporal, pero básicamente responde al deseo de contar algo, independientemente de que la finalidad sea informativa, periodística, jurídica, humanística o científica.

Escribes desde tu visión e interpretación del mundo, pero cuando utilizas técnicas narrativas lo haces desde la posición del otro, como cuando en 1° persona hablas desde la perspectiva de un personaje. De esta manera entras en la personalidad de otro para conocer sus reacciones, sin verte obligado a emitir opinión. Para esto necesitas conocer y saber usar las técnicas y procedimientos adecuados, de modo que logres un acabado realmente atractivo y además ameno.

Para escribir, tendrás que conocerte a tí mismo, evocar tu propia trayectoria y reconsiderar tu entorno porque todo te proporcionará ideas que debes no solo grabar en tu mente sino también reflexionar y, además, anotar para evitar el bloqueo mental. Tendrás que evocar, inventar y crear; es decir, necesitarás recordar, idear la realidad y expresar tus pensamientos con estilo propio.

Todo lo que te rodea, lo que percibes, conoces, sientes y vives es una manifestación compartida, por eso antes de iniciar el proceso de escribir tienes que percibir la realidad que te rodea y, además, saber interpretarla a partir de lo que produce en tí.

A continuación, te enumero 7 pautas a seguir antes de iniciar tu labor de escritura:

  1. Observa todo a tu alrededor.
  2. Anota todas las curiosidades que llamen tu atención.
  3. Cuenta brevemente los hechos y las circunstancias vividas durante el día, como si llevaras un diario.
  4. Señala las expresiones que hayas escuchado y que te hayan impresionado.
  5. Extrae de tu entorno a personas que destacan, bien sea por su personalidad, comportamiento o relación social.
  6. Intenta retratar a personajes conocidos siguiendo los modelos de escritores consagrados.
  7. Escríbele a una persona imaginaria lo que piensas de lo que has observado, sabiendo que tu lector no te conoce.

Ahora, cuéntame en los comentarios de qué manera aprovechas los estímulos de tu entorno para enriquecer tu escritura y si has intentado ya aplicar estas pautas antes de empezar a escribir.

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ESCRITURA CREATIVA: 13 motivos que te impulsan a escribir

La escritura exige cumplir un proceso previo que te servirá para tantear por dónde debes empezar y de qué manera tienes que hacerlo. Para evitar las vacilaciones propias de esta etapa, lo recomendable es que te prepares leyendo, investigando y anotando todo lo que te venga a la mente, por descabelladas que puedan parecer tus ideas.

Los escritores consagrados suelen afirmar que la escritura al principio exige mucho empeño, esfuerzo y trabajo, pero de tanto insistir las palabras adecuadas comenzarán a fluir.

A través de la escritura no solo proyectas tus experiencias, también puedes desdoblarte y transformarte en otra persona. Conviertes en realidad aquello que no has vivido, cuando te vales de la ficción como procedimiento creativo. Ideas situaciones nuevas, recreas escenas y creas personajes con los cuales logras tus deseos y aspiraciones.

Al practicar la escritura creativa, desvelas un conjunto de misterios, descargas tus ansiedades y das rienda suelta a la imaginación. Este proceso te permite convertir todos esos misterios en expresión artística, a través de la palabra, y para eso debes adoptar una actitud natural dejándote llevar por el impulso que te anima a sumergirte en la escritura.

Para dejarte arrastrar por el impulso anímico que te llevará a escribir es importante que identifiques tu principal motivación. Acá te enumero 13 motivos:

  1. Escribes para sentir lo que otros sienten cuando escriben.
  2. Escribes para que el lector participe de tus preocupaciones y experiencias.
  3. Escribes como forma de expresar la imaginación y tu sentir interno.
  4. Escribes por la ilusión de expresar lo que sientes.
  5. Escribes para ajustar la realidad a tus deseos o para transformar el mundo.
  6. Escribes para retratar la cruda realidad e influir de manera positiva.
  7. Escribes por impulso artístico.
  8. Escribes para imitar a otros escritores con quienes te identificas.
  9. Escribes para depurar y mejorar tu expresión y tu estilo.
  10. Escribes para que otros te comprendan y te estimulen.
  11. Escribes para trascender la realidad.
  12. Escribes como terapia para liberarte de inhibiciones y frustraciones.
  13. Escribes para seducir, convencer, entusiasmar y enamorar.

Ahora, cuéntame en los comentarios cuáles son tus principales motivaciones ¿agregarías alguna a esta lista?

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6 RAZONES PARA DESARROLLAR EL HÁBITO DE LA ESCRITURA

Quienes escribimos, nos referimos a la escritura como una necesidad. En ella encontramos la mejor manera de expresar nuestras inquietudes más íntimas y, con frecuencia, nos permite liberarnos de nuestros fantasmas e inhibiciones.

En mi caso personal, promuevo la escritura porque considero que es una manera segura y efectiva de participar en la cultura, y toda persona debería tener la posibilidad de llegar a dominarla.

Escribir es un medio de expresión que nos permite compartir nuestra visión sobre la vida, sobre nosotros mismos y, además, nos brinda la posibilidad de crear nuevos mundos a través de historias imaginarias. Es una ventana siempre abierta a infinitas posibilidades.

En un sentido práctico, la escritura es una herramienta, pero también es nuestra aliada al permitirnos transmitir las ideas que se cruzan por nuestra mente. Por tal motivo, vale la pena incursionar en ella, no solo por el deseo de convertirnos en escritores profesionales sino para experimentar el proceso de creación que nos brinda.

Para sacar provecho de ella, a la escritura hay que convertirla en un hábito. No puede ser una actividad esporádica, fruto sólo de un arrebato momentáneo. Si es así, entonces nos condenamos a no disfrutar de todos los beneficios que aporta su práctica diaria.

No a todos nos mueven los mismos motivos, pero hay seis razones por las que te recomiendo desarrollar el hábito de la escritura. Estas son:

  1. Cada vez que culmines un proyecto te alegrarás.
  2. Cuando escribas completa una página vacía, te sentirás en el cielo.
  3. Cuando hayas escrito una vez, eso te dará impulso para escribir más.
  4. El ejercicio mismo de la escritura te hará perder el miedo a la hoja en blanco.
  5. Escribir a diario te dará más fluidez.
  6. Al ver que, con la práctica diaria, cada vez manifiestas mejor tus ideas, pensamientos y percepciones, te sentirás reconfortado y mejorarás tu autoestima.

Ahora, cuéntame en los comentarios si ya has desarrollado el hábito de escribir a diario y, de no ser así, qué es lo que más te cuesta trabajo a la hora de establecer una rutina de escritura.

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ESCRIBIR BIEN: los 4 tipos de textos.

Según sea el propósito de tu mensaje, deberás elegir el tipo de texto más adecuado para lo que quieres comunicar. Cuando escribes, no tienes a tus lectores frente a tí y no puedes adaptar tus argumentos según sus reacciones y gestos. Por esta razón, antes de comenzar a escribir tienes que tener muy presente a quién va dirigido tu escrito, cuál es su contenido y adecuarlo al nivel de tus lectores potenciales (conocimientos previos y expectativas). En textos informales es normal tratar de tú al lector y usar un lenguaje más simple. En escritos formales el vocabulario es especializado y se utiliza la tercera persona.

Estos son los 4 tipos de textos:

  1. Textos narrativos: son aquellos en los que cuentas un hecho real, bien sea que te haya ocurrido a tí (al escritor), lo hayas presenciado o se trate de una noticia, o ficticio (cuento, novela). En cuanto a los hechos que se desarrollan, se pueden presentar los que ocurrieron primero o se pueden dar saltos en el tiempo alterando el orden cronológico, hacia atrás (flashback o retrospección) o hacia delante (anticipación). Los elementos que constituyen el texto narrativo son: el narrador (quien cuenta la historia); los hechos narrados; los personajes (personas reales o ficticias, animales u objetos animados que llevan a cabo las acciones); y el lugar y tiempo en que ocurren los hechos.
  2. Textos descriptivos: estos textos presentan los rasgos característicos de personas, animales, objetos, lugares, fenómenos o situaciones. Para realizar un buen texto descriptivo debes observar y pensar muy bien sobre lo que vas a describir y escoger los rasgos más característicos de esa realidad (forma, color, tamaño, olor, etc.), ordenar esos elementos y redactar la descripción según el objetivo que persigues con tu texto (expresividad, objetividad, subjetividad). La descripción puede ser objetiva (propia de textos científicos y técnicos) o subjetiva (frecuente en textos literarios e incluye el punto de vista del escritor); realista, idealizante o degradante (como en el caso de la caricatura y la sátira); y retrato ( Prosopografía: descripción de la apariencia o rasgos externos de una persona o de un animal. Etopeya: descripción del carácter, las acciones y las costumbres de una persona). Los recursos lingüísticos más utilizados en textos descriptivos son la adjetivación, la comparación, la metáfora y el uso de los tiempos verbales presente y pretérito imperfecto.
  3. Textos expositivos: su objetivo principal es transmitir una información determinada, de carácter científico, didáctico o divulgativo. Según el contenido que quieras transmitir, debes tomar en cuenta la estructura del texto: estructura de secuencia (diferentes fases de un proceso); estructura de descripción (presenta las características de la realidad); estructura de comparación/contraste (presenta semejanzas o diferencias entre objetos, fenómenos o situaciones); estructura de enumeración (presenta los elementos de una clase o conjunto); estructura de causa/efecto (expone las causas y consecuencias de un hecho o fenómeno); estructura de problema-solución (plantea un conflicto y propone una o varias medidas de solución).
  4. Textos argumentativos: son los textos que persiguen defender una idea u opinión ante el lector. El proceso de argumentación se desarrolla en tres fases: la tesis (idea u opinión defendida), los argumentos (razones con las que pretendes demostrar la tesis) y la conclusión (parte final de la argumentación).

Ahora, cuéntame en los comentarios cuál es el tipo de textos que prefieres y acostumbras escribir, si encuentras alguna dificultad en particular y de qué manera sueles resolver los obstáculos que se te presentan en la escritura. ¡Tu testimonio también importa!

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ESCRIBIR BIEN: Las 4 fases que debe cumplir un buen texto.

En el ejercicio de tu labor como escritor, existen 4 fases por las que debe pasar tu escrito para que pueda cumplir las exigencias de un buen texto. Estas fases son:

  1. Fase de proyecto de escrito: Todo texto arranca con la idea de lo que quieres escribir. Se trata de de la idea inicial que vas a desarrollar, sobre la cual planificarás tu proyecto de escritura y establecerás el tema de manera precisa: ¿Sobre qué deseas escribir?, ¿Para qué escribes?, ¿Qué vas a escribir?, ¿Para quién escribes? Dando respuesta a estas preguntas dejarás especificado el tema, la finalidad, el tipo de texto y el destinatario. Una vez hayas hecho esto, deberás pensar y anotar las ideas o aspectos que quieres tratar en relación con el tema. También precisarás documentarte consultando diversas fuentes (no solo internet); y, asimismo, deberás seleccionar las ideas estableciendo el orden en que las vas a presentar.
  2. Fase de redacción: Una vez que ya tienes claro sobre qué estás escribiendo, qué tipo de texto es, con qué finalidad lo estás creando y a quién te diriges, además dispones de la información básica y cómo vas a organizarla, es momento de escribir un borrador según el plan previsto en la primera fase. A medida que vayas escribiendo, es normal que surjan nuevas ideas y es importante que las vayas anotando por si acaso las llegas a necesitar para introducirlas más adelante. Esta primera versión debe tomar en cuenta las características del tipo de texto porque cada uno tiene una estructura específica.
  3. Fase de revisión: Con la revisión del borrador evalúas y modificas el texto, con la finalidad de mejorarlo. Aquí debes tomar en cuenta si expresa lo que pretendes transmitir, si las ideas son claras y no sobran ni faltan , si se comprende fácilmente y si cumple la finalidad que persigues. Al leer y releer el borrador, podrás hacer los cambios que estimes convenientes.
  4. Fase de edición: Si has escrito tu texto a mano, al editar pasas a limpio tu escrito, lo maquetas de forma adecuada e incluyes imágenes si las requiere. En esta fase, todavía debes comprobar si se lee bien, si la presentación causa buena impresión y si luce pulcra.

Ahora, cuéntame en los comentarios si acostumbras cumplir estas 4 fases al elaborar tus escritos, tanto si lo haces como si no, y déjame saber sobre tu experiencia personal al escribir tus textos ¡Me encantará conocer tu caso y conversar al respecto!

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EL ARTE DE LA ESCRITURA: el amor por la palabra

Actualmente, los medios tecnológicos nos dan la libertad de expresar lo que deseemos, sin miedo y prácticamente de manera instantánea. Sin embargo, no deja de ser importante vigilar el propósito de cada mensaje que emitimos, por amor y respeto a la palabra de la que hacemos uso para comunicarnos con nuestros lectores.

Hay 4 deseos básicos por los cuales puedes elegir escribir determinado texto para transmitir un mensaje. Estos son:

  1. El deseo de comunicar algo e informar a alguien de algo.
  2. El deseo de expresarte y de ser comprendido e interpretado adecuadamente.
  3. El deseo de presentar una imagen favorable de tí mismo.
  4. El deseo de influir en tu interlocutor y convencerlo.

Por fácil que parezca la comunicación en estos tiempos, no debes dejarte arrastrar por la inmediatez, ante todo debes preservar tu imagen como escritor y para eso siempre tienes que recurrir a la cortesía verbal y a determinados patrones típicos que te permitan interactuar mejor con tu audiencia.

Para que te puedas mantener escribiendo, tienes que sentirte libre y estimulado por el hecho de decir lo que dices, experimentas y sueñas. Lo que pretendes es darle vida a tu mundo, a través de la escritura. La palabra es la protagonista de tus historias escritas, por eso debes cuidarla, mimarla, usarla con esmero y saber ensamblarla en el texto de una manera armónica que no afecte su naturalidad.

Cuando se te enseña a componer, se te suele proponer un tema, una imagen o una palabra para que centres o estimules tu escritura. De hecho, existen juegos lingüisticos que te invitan a encontrar palabras que te resulten particularmente hermosas por su fonética o significado. Hay unas por las que te sentirás más atraído, bien sea por su contenido ideológico o por su carga emotiva. ¿Te sucede? a mí me ocurre.

Sin amor no hay vida y cuando escribes das vida a tus historias, gracias al amor que sientes por las palabras que conectan tu mundo con tus lectores. Es en tus textos donde das vida a a la curiosidad, a las anécdotas, a las vivencias, a los conflictos, a los sentimientos, al deseo, al amor, al sexo, a la amistad, a la sospecha y a muchas cosas más. Todo, por amor a la palabra.

Ahora, cuéntame en los comentarios cómo te relacionas con la palabra ¿estás consciente de ese amor que te impulsa a escribir? ¿le das en tu día a día el lugar que merece? ¿cómo lo cuidas?

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ESCRIBIR BIEN: las 4 cualidades que un buen texto debe tener y todo buen escritor debe dominar.

Corren tiempos en los cuales da la impresión de que las reglas ortográficas y gramaticales cada vez importan menos a la hora de escribir. Parece que hay una tendencia generalizada, forzada por la brevedad y simpleza que exigen los medios tecnológicos, a saltar incluso las más elementales normas y esto cada vez hace los textos más pobres y carentes de esa excelencia y pulcritud tan propia de los buenos escritores.

Un texto bien escrito debe ser fácil de comprender por el lector promedio y esta comprensión exige, entre otros aspectos, que quede bien definido el tema del que trata, las ideas principales y secundarias, la idea general y cuál es la intención del autor al escribirlo.

Para que tu texto pueda ser comprendido debe expresar de manera clara lo que quieres decir como autor y para esto debe ser fácil de reconocer si tu intención es informar, enseñar, divertir, persuadir, etc. Asímismo, deben estar diferenciados los hechos objetivos de las opiniones que expresan algún punto de vista y, además, deben ser fáciles de reconocer los argumentos en los que te basas.

Escribir te exige pensar, evaluar y modificar tu texto todas las veces que haga falta, hasta que logres un acabado óptimo. Para que puedas realizar un escrito adecuado, correcto, coherente y efectivo deberás estar dispuesto a reescribir cuanto sea necesario , y esto es algo que debes aceptar como parte de un proceso natural: el proceso natural de la escritura.

En resumen, hay cuatro cualidades que tu texto debe tener para que pueda ser valorado de manera positiva. Estas cualidades son:

  1. Debe ser adecuado a los conocimientos previos de tu lector, a sus capacidades, expectativas e intereses.
  2. A través de él debes lograr el objetivo por el cual lo escribiste.
  3. Debe transmitir un mensaje claro, bien organizado y sin contradicciones.
  4. No debe presentar errores de expresión como erratas, faltas ortográficas, faltas de concordancia y de construcción.

Ahora cuéntame ¿Cuál es tu mayor dificultad a la hora de escribir? ¿Se te hace sencillo elaborar un texto fluido y fácil de comprender? ¿Cuál es tu mayor reto en la escritura?

Muchas gracias por llegar hasta acá, y si esta entrada te ha parecido útil no te vayas sin dejar un like y compartir con tus amigos. ¡Te espero en mi próximo post!

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